La taxonomía de insectos es la ciencia que se encarga de describir, clasificar y nombrar a los insectos, organizándolos en grupos jerárquicos con base en sus características evolutivas, físicas y genéticas. Es una rama fundamental de la entomología que utiliza un lenguaje universal para organizar la inmensa diversidad de estas especies. Aunque algunos lo consideren un trabajo “básico” o “no tan relevante”, es fundamental para el conocimiento y la conservación de la biodiversidad. Eso lo explica el investigador Víctor Hugo Toledo Hernández en el Centro de Investigación en Biodiversidad y Conservación (CIByC) de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos. 

Desde hace más de dos décadas, el especialista desarrolla investigaciones sobre insectos en Morelos y coordina el crecimiento de una de las colecciones científicas más importantes de la región. Actualmente, la Colección de Insectos de la Universidad de Morelos (CIUM) resguarda más de 50 mil ejemplares, principalmente provenientes de la Reserva de la Biosfera Sierra de Huautla. 

Trabajo de años

El investigador relató que el trabajo de campo y laboratorio ha permitido documentar cientos de especies de escarabajos y otros insectos en diferentes ecosistemas de Morelos y otros estados del país como Chiapas, Oaxaca, Veracruz, San Luis Potosí y Tabasco. Además, destacó que una parte importante del acervo ha sido posible gracias al trabajo de estudiantes que realizan estancias, servicio social y tesis de licenciatura y posgrado. “La colección no sería lo que es hoy en día sin el apoyo de los estudiantes. Hemos acompañado a muchos desde licenciatura hasta doctorado y todo eso ha contribuido a tener una colección grande y representativa”, señaló. 

Dentro de la colección existen alrededor de mil 500 especies diferentes de insectos, entre ellas ejemplares únicos que han permitido describir nuevas especies y géneros para la ciencia.  “Hemos tenido la satisfacción de encontrar especies nuevas aquí en Morelos. Por lo menos unas cinco especies descritas provienen de la Sierra de Huautla y seguramente todavía hay muchas más por descubrir. La confianza de que una especie es nueva no surge por ocurrencia, sino por una revisión bibliográfica muy detallada y por la colaboración con colegas de otras universidades”, explicó. 

Entre estos hallazgos destacan dos nuevas especies del género Phaea Newman descritas en México: Phaea chemsaki localizada en Chiapas, y Phaea parallela encontrada en Morelos.  

El investigador indicó que trabajan principalmente con diferentes familias de escarabajos como Cerambycidae, Cleridae y Buprestidae. Tan solo en la Sierra de Huautla han documentado cerca de 300 especies de cerambícidos, alrededor de 120 especies de cléridos y aproximadamente 150 especies de bupréstidos. 

Indicadores de bosque y selvas sanas

Toledo Hernández explicó que muchos de estos insectos desempeñan funciones ecológicas esenciales. En el caso de algunos escarabajos, las larvas se alimentan de madera en descomposición y contribuyen al reciclaje de nutrientes dentro de las selvas bajas caducifolias de Morelos. “Estos escarabajos llegan a árboles enfermos o caídos. Ahí ponen sus huevecillos y las larvas comienzan a alimentarse de la madera. Ellos reciclan esa madera y con sus heces fertilizan el suelo. Ese proceso es muy importante porque ayuda a reintegrar materia orgánica al ecosistema y evita que los suelos se erosionen más rápidamente”, explicó. 

Añadió que la riqueza de especies también funciona como indicador de conservación ambiental. “La cantidad de especies que encontramos nos da una idea de qué tan conservada está la selva. En la Sierra de Huautla hemos encontrado una diversidad importante y eso nos habla de ecosistemas que todavía mantienen condiciones buenas”, sostuvo. 

El trabajo de investigación no solo implica salir al campo a recolectar ejemplares, también requiere técnicas de conservación especializadas. Toledo Hernández relató que uno de los principales retos actuales es mantener condiciones adecuadas de temperatura y humedad dentro del acervo científico. “El problema es que no contamos con equipo especializado para controlar temperatura y humedad. Con estos calores, la colección puede alcanzar más de 30 grados centígrados y eso puede generar hongos que dañen los insectos”, explicó. 

Además, resaltó que muchos insectos conservan naturalmente sus colores durante décadas si permanecen en ambientes secos. “La gente muchas veces nos pregunta si los pintamos o les ponemos laca, pero no es así. Los colores que tienen son completamente naturales”, comentó. 

La taxonomía de insectos aporta información clave para la conservación ambiental y el diseño de políticas públicas, al identificar especies que ayudan a mantener el equilibrio ecológico de selvas y bosques. Foto: Cortesía  

Hace falta un cambio de percepción

El investigador también resaltó la importancia de divulgar este conocimiento entre la población, especialmente entre niñas, niños y jóvenes, ya que consideró que muchas nuevas generaciones sienten rechazo hacia los insectos. “La gente no puede conservar algo que rechaza o que no conoce”, aseveró. 

Actualmente, el grupo mantiene colaboraciones con la investigadora Angélica Corona, Susana Trejo, Jorge Néstor y José Martínez, además de estudiantes de licenciatura y posgrado que desarrollan tesis relacionadas con insectos y arañas de Morelos. 

Entre los proyectos más recientes se encuentra una investigación sobre arañas cangrejo próxima a publicarse en la Revista Mexicana de Biodiversidad, además de estudios sobre mariquitas y escarabajos desarrollados en el Parque Estatal El Texcal. “Estamos tratando de reinventarnos y acercarnos más a la gente. Queremos que quienes visiten lugares como El Texcal puedan reconocer algunos insectos y entender por qué son importantes para los ecosistemas”, señaló. 

Finalmente, Toledo Hernández destacó que el trabajo de la taxonomía es indispensable para el diseño de estrategias de conservación y para el conocimiento de la biodiversidad del país. “Si nosotros conocemos qué especies tenemos y dónde están, entonces podemos implementar políticas de conservación dirigidas hacia áreas particulares o grupos específicos. El trabajo de los taxónomos consiste en descubrir, clasificar y nombrar especies, y aunque muchos lo consideran básico, es la base para todo el conocimiento posterior”, concluyó. 

La CIUM del CIByC resguarda más de 50 mil ejemplares científicos recolectados principalmente en la Reserva de la Biosfera Sierra de Huautla. Foto: Cortesía  
La colección CBIyC resguarda ejemplares de distintas familias de escarabajos, entre ellas Cerambycidae, Cleridae y Buprestidae; además de nuevas especies encontradas en Morelos, como Phaea parallela. Foto: Cortesía  
El investigador Víctor Hugo Toledo Hernández resaltó la importancia de cambiar la percepción negativa hacia los insectos para que las nuevas generaciones valoren su importancia ecológica. Foto: Cortesía  

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